CAPÍTULO CUARENTA ~ Sálvame jefe. Por favor.

—¡Oh, mierda! ¿Cómo entraste aquí?— exclamó Trent, sorprendido.

Su pierna estaba sobre mi estómago, así que no podía moverme.

—Octavio, por favor, consigue algo de ropa para mi novia— lo escuché decir y luego apareció en la parte trasera, literalmente flotando con las piernas cruzadas.

Mis lágrim...

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