CAPÍTULO CINCUENTA Y UNO

Me subí al jet privado, preocupada por la tensa atmósfera entre Alaric y yo.

Desde que volvió a la habitación hasta este momento, no me había dicho una sola palabra que no fuera una orden hostil.

—¡Levántate!

—¿Dónde están tus maletas?

—¡Camina más rápido!

Una y otra vez, hasta que nos subimos ...

Inicia sesión y continúa leyendo