CAPÍTULO OCHENTA

Su tono enfadado me hizo sentir miedo y me dejó sin palabras.

—Lo siento, vi a un viejo amigo— me disculpé, señalando a Octavio y su amigo que ya se estaban alejando.

—¡Eso no es una excusa! Estás aquí conmigo, así que debes seguir cada una de mis indicaciones.

—¿Por qué?

—Aria— exclamó Maggie s...

Inicia sesión y continúa leyendo