Capítulo 39 39

—No voy a darte ninguna orden.

Darian permaneció de rodillas frente a mí. La corona de espinas se extendía sobre su pecho mientras sus músculos temblaban por el esfuerzo de levantarse.

—En mi cabeza ya lo hiciste —dijo—. Me dijiste que esperara tu permiso.

—Entonces no lo esperes.

—Eso también suena...

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