Capítulo 54 54

—Si es lo segundo, ¿tengo permiso?

Darian esperaba con la mano cerrada junto a mi cintura.

—Solo para tocarme ahí.

—Qué reglas tan específicas.

—Tú las pediste.

Abrió los dedos y apoyó la palma sobre mi costado.

La marca matrimonial se encendió. No apareció ningún recuerdo, pero su cuerpo reconoció ...

Inicia sesión y continúa leyendo