Capítulo 62 62

—¿Todavía quieres seguir siendo mi esposa?

Abrí los ojos. Darian estaba sentado al borde de la cama, ya vestido, con el aro de plata entre los dedos. La luz del amanecer entraba por una abertura estrecha y le cortaba el rostro en dos.

—Ni siquiera me has dado tiempo de encontrar mi ropa.

—Precisamen...

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