Noche de bodas

La recepción en la villa de los Anderson era el epítome de la sofisticación europea. Velas de cera blanca flotaban en la piscina infinita y el aroma del jazmín nocturno se mezclaba con el costoso perfume de los selectos invitados. Mariana, ahora oficialmente la señora Anderson, lucía radiante, aunqu...

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