Capítulo 29 XXIX

Pese a las furiosas tempestades que azotaban el Mar del Norte con la saña de un dios herido, el gigante Aegir, soberano absoluto de las corrientes negras y arquitecto de mil naufragios olvidados, parecía haber decidido que aquel día su única diversión consistiría en jugar con la frágil cordura de lo...

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