Capítulo 8 VIII

El carruaje se mecía de un lado a otro, como una furiosa marea dispuesta a volcar a sus navegantes. El reverberar de los corceles y las rocas que colisionaban contra las ruedas intensificaban aún más el recorrido. Aun así, no podía evitar pensar que los hechos que atormentaban las sombras del castil...

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