CAPÍTULO CATORCE

DAMIEN

Ayuda.

Esa era la palabra atorada en mi garganta… espesa, seca y astillada, pero no la dije. Porque si abría la boca, entraría algo peor. El humo. El calor. El fuego que se movía por el aire como si perteneciera ahí, alimentándose de todo a su paso.

Intenté moverme, pero mis piernas no res...

Inicia sesión y continúa leyendo