CAPÍTULO SETENTA Y SEIS

DAMIEN

—Tienes una reunión en quince minutos —me recordó Lorenzo.

—Cancélala.

Suspiró.

—Es la tercera esta semana.

—Entonces llevamos una racha.

Ni siquiera levanté la vista del expediente que tenía delante; no porque fuera interesante, sino porque mirar números era más fácil que pensar en ell...

Inicia sesión y continúa leyendo