Capítulo 53

Al verla llegar, todos en el estudio, incluido Jason, soltaron un suspiro colectivo de alivio.

Ryan, un hombre de casi un metro ochenta, estuvo a punto de romper en llanto.

—Jefa, ¡por fin llegó!

Charlotte asintió apenas.

—Bien, ¡deja de llorar! Yo me encargo de esto.

Charlotte le dio unas palm...

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