Capítulo 29 Reconciliacion 2

—¡si…! ¡Así! ¡Qué rico!

—sentí como mi mujer empezaba a tensarse y supe que tendría su liberación.

—¡Adriano!

—bajé mis besos por sus muslos hasta llegar a sus pies, metí sus dedos en mi boca y comencé a lamerlos, todo esto bajo su atenta mirada, pude notar que este era uno de sus puntos débiles. ...

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