Capítulo 242 242

Kael

El olor a hierro y sudor llenaba la habitación. El cazador estaba atado a una silla de metal, con las muñecas esposadas y la cabeza inclinada. El foco que colgaba sobre él parpadeaba de vez en cuando, proyectando sombras que se movían como fantasmas sobre las húmedas paredes del sótano.

James...

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