Capítulo 8 A dónde nos vamos

La noche había caído por completo, pero logramos llegar a la administración de la residencia. Mi respiración aún venía agitada por la furia que me devoraba por dentro, una ira que me quemaba la garganta y me hacía retumbar los oídos a cada paso. De verdad, me habían dejado en la calle.

—¡Es que ust...

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