Capítulo veintiséis

Me despierto con miedo.

No es el pánico agudo y cegador que me desgarró anoche, sino algo más tranquilo e insidioso; algo que vibra bajo mi piel, como si mi cuerpo no terminara de aceptar que la mañana significa seguridad. Abro los ojos lentamente, el techo se enfoca, azulejos pálidos y una luz de h...

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