Capítulo 54

Cheyenne

Compro las pruebas en mi hora de almuerzo como si estuviera cometiendo un delito grave.

Es ridículo, lo sé, pero eso no impide que me estacione dos filas más allá de la entrada de la farmacia, me ponga las gafas de sol aunque esté nublado y entre caminando como si hubiera un equipo de cám...

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