Fuego y sangre, parte III

—Oye, azul. —Dejó de mirarme por encima del hombro, y terminé diciendo la primera tontería que se me ocurrió bajo su mirada oscura—. Otra ronda por mi cuenta si subes a cantar otra canción.

El hermano detrás del mostrador levantó las cejas con curiosidad, sin prestarle atención, observé a la chica ...

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