verdades parte II

Comencé a besar cada una de las marcas en su cuello, bajando por su vientre y cuando llegué a los lugares ocultos, besé y lamí cada una de las marcas de uñas que rompieron su piel.

El sollozo de su llanto me golpeó, me quedé quieto y levanté mi rostro hacia su cara mojada.

—¿Por qué? —suspiró—. ¿Por...

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