Capítulo 10 8° Te deseo

Giulio

El peso de la culpa me aplastó la caja torácica con la fuerza de un derrumbe. Sentí cómo el calor del beso se transformaba de inmediato en una hoguera que amenazaba con devorar los últimos vestigios de mi vocación. Mi mente era un caos de rezos interrumpidos, votos rotos y la imagen de C...

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