253.- El nombre que despierta a la bestia.

Eryx tragó saliva.

—Y así nos despedimos. Tomé mi camino.

Amadeus bebió un sorbo de su vaso antes de hablar.

—Tranquilo, Eryx —dijo con voz baja—. Aurelian lo sabía. Todo. Debes entender que es un vampiro tan antiguo que seguramente vio en tu madre el miedo a perderte. Nada de esto fue al azar. Todo...

Inicia sesión y continúa leyendo