261.- La sangre que continúa.

Aelius se quedó en silencio, con los dedos apoyados con delicadeza sobre el vientre de Lúa. Sus ojos brillaban. No como alfa sino como abuelo.

—Ya se están mostrando —murmuró, con una mezcla de asombro y orgullo.

—Me parece que los gemelos están felices de volver a casa —dijo Lúa con una pequeña son...

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