347.- Mi hogar eres tú.

Al llegar a la habitación abrió la puerta con cuidado. La encontró profundamente dormida.

Lúa descansaba de costado, con el rostro sereno pese al cansancio evidente. Sobre la cama permanecía abierto el libro que había estado leyendo, como si el sueño la hubiera vencido en mitad de una página.

Luci...

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