Capítulo 58 Interrogando al enemigo, parte 2

Seren

Gruñó y luego estrelló las manos contra los barrotes de su celda. Su carne chisporroteó al tocar la plata, pero no se inmutó.

—Es tu culpa que estemos en estas celdas, así que sácanos. No deberías olvidar tu lugar, perra omega. Puede que seamos indulgentes si nos haces este favor, pero s...

Inicia sesión y continúa leyendo