PARA SER UN

—Serenity—susurró una voz baja—Es hora de levantarse.

Gruñí, agarrando mi almohada y poniéndola sobre mi cara.

—Cinco minutos más, mamá.

Hubo una risita y de repente la persona comenzó a sacudirme como si su vida dependiera de ello.

—¡Dije cinco minutos más!—gruñí.

—Por mucho que me encantaría ...

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