T W E N T Y - F I V E

—¿A dónde vamos? —pregunté mientras me arrastraba hacia el borde del patio.

Me dio una sonrisa suave.

—Es una sorpresa.

Fruncí el ceño.

—Odio las sorpresas.

—Te encantará esta —dijo, llevándome al borde de los terrenos del castillo donde el Aqueronte, o como yo lo llamo, el Lago de Agua Hirvien...

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