S E V E N

Al escuchar las palabras de Hades, mi padre se lanzó hacia adelante y arrancó el pergamino de mi mano antes de romperlo en pedazos.

Hades comenzó a reírse histéricamente.

—¿De verdad... —jadeó por aire— pensaste... que esa era mi... única copia?

Chasqueó los dedos y de repente toda mi casa parecí...

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