Completa

Solté un gemido impaciente, retorciéndome contra Skye.

—No, cariño —me arrulló junto al oído, apartándome con ternura el cabello de la frente, empapada de sudor—. Quédate quieta. Yo te tengo.

Me habían estado besando y provocando casi una hora —desde el momento en que me calmé—, y yo era un desast...

Inicia sesión y continúa leyendo