Capítulo 80 80

El hombre llevó las botellas hasta la mesa de madera y yo empecé a servirme el líquido a toda prisa.

—¡La segunda botella, por favor! —le grité al aire, y ya sentía la cabeza liviana como un globo.

—¡La tercera botella, por favor!

Y así fue como terminé con cinco botellas vacías de vodka caliente...

Inicia sesión y continúa leyendo