Capítulo 41 Capítulo 41

Mateo no esperó. Se inclinó y me besó, profundo y dulce. Sus labios se movieron con calma sobre los míos, muy distintos de la desesperación de la noche anterior. En ese beso no había miedo ni recuerdos amargos, solo la promesa de un futuro mejor y el calor de un amor que nació en medio de las peores...

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