Capítulo 52 Epílogo

Dos años después de la tormenta, el atardecer en la ensenada privada de Cartagena pintaba el mar con tonos violetas y dorados. La marea baja tocaba suavemente la arena blanca. Allí habían levantado un altar sencillo de madera flotante decorado con lino blanco y jazmines frescos.

No había cámaras, pe...

Inicia sesión y continúa leyendo