Capítulo 59 Capítulo 59

Me quedé inmóvil frente al ventanal. El expediente sobre la mesa parecía arder, pero en realidad yo ya no estaba leyendo. Tenía la mente congelada en un solo pensamiento: seis años enteros convertidos en una mentira.

—¿Lucas? —preguntó David, dando un paso cauteloso hacia mí—. ¿Estás bien, muchacho...

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