115. ¡Feliz y triste!

Grace caminaba delante de Dom, pero él la tomó de la mano cuando estaban bajando las escaleras.

—¿Qué estás haciendo? Tu familia está ahí —susurró Grace, tratando de soltar su mano.

—¿Y qué? No me importa. Que vean cuánto me importan mis cautivos... —sonrió con malicia.

—No puedes estar hablando ...

Inicia sesión y continúa leyendo