26. ¡Caos!

Grace cerró los ojos rápidamente esperando el dolor, pero no llegó. Miró lentamente a Leena y sus ojos se abrieron de par en par.

Anamika estaba sujetando la mano de Leena con fuerza.

Leena la miró y tragó saliva.

—¿Señora Marino?

Al menos es lo suficientemente inteligente como para no meterse con ...

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