Capítulo 14 Casi un ruego

Casi un ruego

El rasguño se había puesto oscuro.

Una línea fina de la sien al pómulo, tirante cuando bostezaba, más tirante cuando no. No me lo tapé. Me recogí el pelo detrás de la oreja para que se viera. El ama, al dejar la bandeja, apretó la boca y no preguntó. El café. El pan. Cuatro bocados. ...

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