Capítulo 16 Con la luz puesta

Con la luz puesta

Los clavos se oyeron hasta el anochecer.

Tres hombres. Un martillo. El postigo del estudio ya no era ventana: era tabla. Yo conté los golpes desde el alféizar. Dieciocho. Diecinueve. Veinte. Después el silencio de lo que se pretende cerrado.

Bajé a las siete. La guardia de atrás...

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