Capítulo 19 CAPÍTULO 18

— ENTRENAMIENTO

Victoria no se movió. Se quedó mirando a Sebastian a los ojos, a quince centímetros de su nariz rota, y le sonrió con la misma elegancia con la que él le sonreía a ella.

—Te queda precioso el ojo morado, cuñado. Deberías usarlo más seguido.

Se dio la vuelta y salió. Sintió la mira...

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