Capítulo 5 UN PRIMER ENCUENTRO III

AISHA ROBINSON

UNIVERSIDAD

EN ALGÚN LUGAR DE ALEMANÍA

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— Felicidades Aisha — se aleja y mi ceño se frunce con esa actitud.

— Muchas gracias — le sigo la corriente y entrecierra los ojos, pero vuelve a mirar la pantalla de su móvil y dibuja una estúpida sonrisa — Abre la puerta que tengo que irme — asiente sin mirarme, cómo si le diera totalmente igual.

Suelto un bufido y cuando estoy por salir una vez más, se interpone entre la puerta y yo bloqueando el paso. ¿Se está volviendo loco?

— Espera un momento, Aisha — mi nombre en su boca ocasiona algo en mi interior. Algo muy extraño, cómo todo lo que ha sucedido — Debería salir primero, no quiero que ella me vea aquí contigo — arqueo una ceja y va empeorando mi estado de ánimo.

Me importa muy poco que una de sus conquistas me vea con él. No tenemos nada, todo el mundo lo sabe y si tanto miedo le da que lo vean conmigo, no ha debido meterme aquí, estoy en contra de mi voluntad. Una satisfacción cruza mi mente al imaginar la cara de esa tonta niña si me ve saliendo de aquí con él. Pero, lo descartó al saber lo problemáticas que son y el un completo idiota.

— Será mejor que me dejes en paz — vuelvo a darle la espalda y cierro los ojos conteniendo la rabia. El espacio es demasiado pequeño, no hay casi oxígeno y poca luz. Su cuerpo se pega a mi espalda y su aliento roza mi cuello.

— Lo mejor es que me vaya, tengo muchas ganas de follar — suelta y no es necesario que sea tan idiota ya que no me importa — ¿Te puedo pedir un favor? — no respondo, no digo nada — Espera un momento después que salga ¿De acuerdo? — no voy a esperar nada.

Su preocupación es que lo pillen y admito que la mía también. No quiero lidiar con los celos de una niña tonta y mucho menos con la expulsión por encerrarme con un chico en mitad del horario escolar. Así que haré lo que me venga en gana.

— Puedes hacer lo que quieras, no me importa — vuelvo a mirarlo a la cara.

— Pero, tú eres mi mejor amiga y es por eso que te cuento mis cosas — dice y claro que no lo hace por eso, solo me quiere fastidiar.

— Ya tu y yo no somos amigos — es cierto y él lo sabe, está amistad no es la misma desde hace mucho tiempo. Últimamente solo nos encontramos en los pasillos de la universidad de vez en cuando.

— Aún te considero mía — abro los ojos como platos con lo que dice, pero parece que se ha dado cuenta del error y se ríe como si hubiera contando un tonto chiste — Lo que quiero decir, es que todavía te considero mi amiga.

— Como digas, no me interesa — me hago a un lado — Ahora vete, tu novia debe estar ansiosa por estar contigo — sus manos sujetan mis brazos y comienzan a acariciarme, pero todo es una vil trampa para que lo deje salir dejándome en el jodido cuarto, sola.

Se va dando un portazo. ¿Ahora resulta que es él quien se molesta? Es cierto, no me interesa lo que haga o deje de hacer con sus mujeres. Si quiere ser el chico popular que se lleva a la cama a cualquiera es muy su problema. No espero ni un solo segundo más, abro la puerta y sin mirar a los lados  salgo de allí sintiendo los ojos todos sobre mí. Pero, no les doy importancia.

Quiero llegar a mi casa, ponerme a leer y continuar con mis labores de siempre. Salgo de la universidad y desde aquí lo veo tomado de la mano con… ¿Otra chica? Claro, tipico de Káiser — me las follo a todas —Crowther. Miro al frente, tratando de no conectar con su mirada, pero el muy idiota parece saber que estou aquí y levanta la mano despidiendose de mi con otro tonto guiño.

— ¡Adiós, amiga! — grita y me provoca darle una patada en la cabeza. ¿Se está burlando de mí otra vez? Lo ignoro, camino hacia el otro lado y me alejo de allí.

Parece que mi ya no tan amigo tiene serios problemas de personalidad. De un momento a otro me ignora, luego me saluda cómo si nada y además me encerró en un cuarto diminuto donde actuaba de forma extraña. Necesito darme una ducha bien fría cuando llegue a casa y luego descansar un poco.

Cómo estudio relativamente cerca de donde vivo no tomo el autobús, voy caminando o a veces mi amiga me lleva, pero parece que está ocupada organizando su closet para ver que se pondrá está noche. Estoy tan distraída en mis pensamientos, que no me doy cuenta cuando un auto se para a mi lado, uno que reconozco bastante bien.

— ¡Aisha, súbete ahora mismo! — ordena y mi ceño se frunce — ¿No me has escuchado? — Claro que lo escuche, pero se ha vuelto completamente loco. No me subiré y menos con su amiguita allí.

— Vete, prefiero caminar — intento sonar serena. La chica que está a su lado, lleva una minifalda, sus muslos se ven desde aquí y me dedica una mirada desaprobatoria, una clara advertencia que ni se me ocurra dañar sus planes.

— ¡Aisha, súbete de una maldita vez! — es un completo troglodita. Nunca puede decir las cosas cómo una persona normal, además que clase de problemas tien para decirme que me vaya y luego pararse a mi lado exigiendo que me suba a su tonto auto.

No soy una de sus noviecitas para que me trate así.

— Ya te dije que prefiero caminar — retomo mi camino — Además, le dije a mi novio que viniera por mí — el auto se detiene dando un frenazo que me sobresalta. Lo miro a través del cristal y tiene esa mirada oscura y desafiante. Me encojo de hombros y sigo para que continúe con su camino, pero se baja del auto azotando la puerta y camina hasta llegar a mi lado.

Mis ojos van a la mujer que al igual que yo se ha quedado sin entender nada y con la boca abierta. ¿Que piensa hacer ahora el muy idiota?

— Que pena que tu noviecito te dejará botada en medio de la calle princesita — habla tan rápido y con tanta molestia, que no logro comprender si parece ofendido o enojado — Ahora, sube al puto auto.

— No me voy a subir, Káiser — lo desafío, estoy harta de sus tonterías — Es mejor que lleves a tu novia a su casa — ella medio sonríe, pero lo hace por hipocresía.

— Ella no es mi novia — aclara, lo que no es de mi incumbencia.

— Nos vemos luego — me aparto de él pasando por su lado, en una clara advertencia que no hará conmigo lo que se le dé la gana.

Por un momento pienso que subirá a su auto, no me seguirá insistiendo y dejará que me vaya, pero nuevamente estoy equivocada cuando me sujeta con fuerza del brazo.

— Te dije que subieras al maldito auto y no lo pienso volver a repetir — aprieta los dientes y quisiera saber que problema tiene con su control de la ira.

— Cariño — habla su novia quién aún se mantiene sentada — Si ella no quiere venir dejala tranquila — él la mira como si quisiera callarla.

— No te metas — de nuevo anda de mal humor con el mundo.

— Káiser, hazle caso a tu novia — me suelto de su agarre de mala gana para continuar mi camino.

Doy unos cuantos pasos más y lo que hace a continuación no me lo espero por nada del mundo. Mis pies se elevan en el aire y los cuadernos que llevo en la mano caen al suelo, me toma por la cintura y me mete al auto casi que a los golpes.

— ¡¿Te volviste loco?! — es un completo psicópata — ¡Bájame de una estúpida vez!

— Cállate la boca — parece un cavernícola — No te irás caminando sola a tu casa — forcejeamos mientras intenta abrir la puerta.

— ¡Soy una adulta! — chillo — ¡Me sé cuidar perfectamente!

— ¡Me importa una mierda! — no sé cómo lo hace, pero soy  empujada al asiento de atrás y luego lo veo recogiendo mis cuadernos esparcidos en el suelo.

— Kaíser, estar siendo irracional.

— Soy lo que me dé la gana de ser — lanza mis cuadernos al puesto de atrás y arranca el auto.

Estoy avergonzada, no solo me ha tratado cómo una cosa, me ha gritado en la calle y delante de uno de sus ligues. Ahora estoy enfurruñada, detrás de la chica que mira todo como si no lo pudiera creer y su cara es de pocos amigos.

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