Personajes
Skyla Delgado se despertó temprano esa mañana, sintiendo la calidez del sol filtrarse a través de las cortinas de su habitación. Se estiró y bostezó, disfrutando de los últimos momentos de tranquilidad antes de que comenzara el ajetreo del día. Su lobo, Layla, estaba inquieta, ansiosa por salir y correr libremente.
—Buenos días, Layla —murmuró Skyla, acariciando su propio brazo como si estuviera acariciando a su lobo.
Layla respondió con un suave gruñido de satisfacción. Skyla se levantó de la cama y se dirigió al baño para prepararse. Hoy era un día importante; Wenner García, su compañero y futuro Rey Alfa, vendría a visitarla. Aunque ya se conocían, cada encuentro con él la llenaba de nervios y emoción.
Después de vestirse con unos jeans y una camiseta cómoda, Skyla bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. Su madre, una mujer de cabello castaño y ojos amables, ya estaba preparando el desayuno.
—Buenos días, mamá —saludó Skyla, dándole un beso en la mejilla.
—Buenos días, cariño —respondió su madre con una sonrisa—. ¿Lista para ver a Wenner hoy?
Skyla asintió, aunque su estómago estaba lleno de mariposas. Wenner era todo lo que ella había soñado en un compañero: fuerte, protector y, sobre todo, la aceptaba tal como era, una omega sumisa.
Mientras desayunaban, su hermano Shaun entró en la cocina, seguido de su otro hermano, Theo. Los tres eran triplets, pero cada uno tenía una personalidad distinta. Shaun era el más serio y responsable, mientras que Theo era el bromista del grupo.
—¿Nerviosa por ver a tu novio? —bromeó Theo, dándole un codazo a Skyla.
—Cállate, Theo —respondió Skyla, aunque no pudo evitar sonreír.
—Déjala en paz, Theo —intervino Shaun—. Hoy es un día importante para ella.
Skyla agradeció el apoyo de Shaun con una mirada. Después de desayunar, decidió salir a dar un paseo por el bosque cercano para calmar sus nervios. El aire fresco y el sonido de los pájaros la ayudaron a relajarse.
Mientras caminaba, se encontró con su amiga Rei Sterling. Rei era una omega submisa como ella, pero con una personalidad mucho más explosiva.
—¡Sky! —gritó Rei, corriendo hacia ella—. ¿Lista para ver a tu alfa?
—Sí, aunque estoy un poco nerviosa —admitió Skyla.
—No te preocupes, todo saldrá bien —dijo Rei, dándole un abrazo—. Wenner te adora.
Skyla sonrió, sintiéndose un poco más tranquila. Pasaron el resto de la mañana juntas, hablando y riendo. Finalmente, llegó la hora de regresar a casa. Wenner llegaría en cualquier momento.
Cuando Skyla llegó a su casa, vio a Wenner esperándola en la entrada. Su corazón dio un vuelco al verlo. Era alto y fuerte, con cabello negro y ojos azules que parecían ver a través de su alma.
—Hola, Sky —dijo Wenner, sonriendo.
—Hola, Wenner —respondió Skyla, sintiendo que sus mejillas se sonrojaban.
Wenner se acercó y la abrazó, envolviéndola en su calidez. Skyla se sintió segura en sus brazos, como si nada malo pudiera suceder mientras él estuviera cerca.
—Te extrañé —murmuró Wenner, acariciando su cabello.
—Yo también te extrañé —respondió Skyla, cerrando los ojos y disfrutando del momento.
Sabía que, con Wenner a su lado, todo estaría bien. Juntos, enfrentarían cualquier desafío que se les presentara.
Skyla Delgado se despertó temprano esa mañana, sintiendo la calidez del sol filtrarse a través de las cortinas de su habitación. Se estiró y bostezó, disfrutando de los últimos momentos de tranquilidad antes de que comenzara el ajetreo del día. Su lobo, Layla, estaba inquieta, ansiosa por salir y correr libremente.
—Buenos días, Layla —murmuró Skyla, acariciando su propio brazo como si estuviera acariciando a su lobo.
Layla respondió con un suave gruñido de satisfacción. Skyla se levantó de la cama y se dirigió al baño para prepararse. Hoy era un día importante; Wenner García, su compañero y futuro Rey Alfa, vendría a visitarla. Aunque ya se conocían, cada encuentro con él la llenaba de nervios y emoción.
Después de vestirse con unos jeans y una camiseta cómoda, Skyla bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. Su madre, una mujer de cabello castaño y ojos amables, ya estaba preparando el desayuno.
—Buenos días, mamá —saludó Skyla, dándole un beso en la mejilla.
—Buenos días, cariño —respondió su madre con una sonrisa—. ¿Lista para ver a Wenner hoy?
Skyla asintió, aunque su estómago estaba lleno de mariposas. Wenner era todo lo que ella había soñado en un compañero: fuerte, protector y, sobre todo, la aceptaba tal como era, una omega sumisa.
Mientras desayunaban, su hermano Shaun entró en la cocina, seguido de su otro hermano, Theo. Los tres eran trillizos, pero cada uno tenía una personalidad distinta. Shaun era el más serio y responsable, mientras que Theo era el bromista del grupo.
—¿Nerviosa por ver a tu novio? —bromeó Theo, dándole un codazo a Skyla.
—Cállate, Theo —respondió Skyla, aunque no pudo evitar sonreír.
—Déjala en paz, Theo —intervino Shaun—. Hoy es un día importante para ella.
Skyla agradeció el apoyo de Shaun con una mirada. Después de desayunar, decidió salir a dar un paseo por el bosque cercano para calmar sus nervios. El aire fresco y el sonido de los pájaros la ayudaron a relajarse.
Mientras caminaba, se encontró con su amiga Rei Sterling. Rei era una omega sumisa como ella, pero con una personalidad mucho más explosiva.
—¡Sky! —gritó Rei, corriendo hacia ella—. ¿Lista para ver a tu alfa?
—Sí, aunque estoy un poco nerviosa —admitió Skyla.
—No te preocupes, todo saldrá bien —dijo Rei, dándole un abrazo—. Wenner te adora.
Skyla sonrió, sintiéndose un poco más tranquila. Pasaron el resto de la mañana juntas, hablando y riendo. Finalmente, llegó la hora de regresar a casa. Wenner llegaría en cualquier momento.
Cuando Skyla llegó a su casa, vio a Wenner esperándola en la entrada. Su corazón dio un vuelco al verlo. Era alto y fuerte, con cabello negro y ojos azules que parecían ver a través de su alma.
—Hola, Sky —dijo Wenner, sonriendo.
—Hola, Wenner —respondió Skyla, sintiendo que sus mejillas se sonrojaban.
Wenner se acercó y la abrazó, envolviéndola en su calidez. Skyla se sintió segura en sus brazos, como si nada malo pudiera suceder mientras él estuviera cerca.
—Te extrañé —murmuró Wenner, acariciando su cabello.
—Yo también te extrañé —respondió Skyla, cerrando los ojos y disfrutando del momento.
Sabía que, con Wenner a su lado, todo estaría bien. Juntos, enfrentarían cualquier desafío que se les presentara.
Skyla Delgado se despertó temprano esa mañana, sintiendo la calidez del sol filtrarse a través de las cortinas de su habitación. Se estiró y bostezó, disfrutando de los últimos momentos de tranquilidad antes de que comenzara el ajetreo del día. Su lobo, Layla, estaba inquieta, ansiosa por salir y correr libremente.
—Buenos días, Layla —murmuró Skyla, acariciando su propio brazo como si estuviera acariciando a su lobo.
Layla respondió con un suave gruñido de satisfacción. Skyla se levantó de la cama y se dirigió al baño para prepararse. Hoy era un día importante; Wenner García, su compañero y futuro Rey Alfa, vendría a visitarla. Aunque ya se conocían, cada encuentro con él la llenaba de nervios y emoción.
Después de vestirse con unos jeans y una camiseta cómoda, Skyla bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. Su madre, Silvia Delgado, una mujer de cabello castaño y ojos amables, ya estaba preparando el desayuno.
—Buenos días, mamá —saludó Skyla, dándole un beso en la mejilla.
—Buenos días, cariño —respondió Silvia con una sonrisa—. ¿Lista para ver a Wenner hoy?
Skyla asintió, aunque su estómago estaba lleno de mariposas. Wenner era todo lo que ella había soñado en un compañero: fuerte, protector y, sobre todo, la aceptaba tal como era, una omega sumisa.
Mientras desayunaban, su hermano Shaun entró en la cocina, seguido de su otro hermano, Theo. Los tres eran trillizos, pero cada uno tenía una personalidad distinta. Shaun era el más serio y responsable, mientras que Theo era el bromista del grupo.
—¿Nerviosa por ver a tu novio? —bromeó Theo, dándole un codazo a Skyla.
—Cállate, Theo —respondió Skyla, aunque no pudo evitar sonreír.
—Déjala en paz, Theo —intervino Shaun—. Hoy es un día importante para ella.
Skyla agradeció el apoyo de Shaun con una mirada. Después de desayunar, decidió salir a dar un paseo por el bosque cercano para calmar sus nervios. El aire fresco y el sonido de los pájaros la ayudaron a relajarse.
Mientras caminaba, se encontró con su amiga Rei Sterling. Rei era una omega sumisa como ella, pero con una personalidad mucho más explosiva.
—¡Sky! —gritó Rei, corriendo hacia ella—. ¿Lista para ver a tu alfa?
—Sí, aunque estoy un poco nerviosa —admitió Skyla.
—No te preocupes, todo saldrá bien —dijo Rei, dándole un abrazo—. Wenner te adora.
Skyla sonrió, sintiéndose un poco más tranquila. Pasaron el resto de la mañana juntas, hablando y riendo. Finalmente, llegó la hora de regresar a casa. Wenner llegaría en cualquier momento.
Cuando Skyla llegó a su casa, vio a Wenner esperándola en la entrada. Su corazón dio un vuelco al verlo. Era alto y fuerte, con cabello negro y ojos azules que parecían ver a través de su alma.
—Hola, Sky —dijo Wenner, sonriendo.
—Hola, Wenner —respondió Skyla, sintiendo que sus mejillas se sonrojaban.
Wenner se acercó y la abrazó, envolviéndola en su calidez. Skyla se sintió segura en sus brazos, como si nada malo pudiera suceder mientras él estuviera cerca.
—Te extrañé —murmuró Wenner, acariciando su cabello.
—Yo también te extrañé —respondió Skyla, cerrando los ojos y disfrutando del momento.
Sabía que, con Wenner a su lado, todo estaría bien. Juntos, enfrentarían cualquier desafío que se les presentara.
Skyla Delgado se despertó temprano esa mañana, sintiendo la calidez del sol filtrarse a través de las cortinas de su habitación. Se estiró y bostezó, disfrutando de los últimos momentos de tranquilidad antes de que comenzara el ajetreo del día. Su lobo, Layla, estaba inquieta, ansiosa por salir y correr libremente.
—Buenos días, Layla —murmuró Skyla, acariciando su propio brazo como si estuviera acariciando a su lobo.
Layla respondió con un suave gruñido de satisfacción. Skyla se levantó de la cama y se dirigió al baño para prepararse. Hoy era un día importante; Wenner García, su compañero y futuro Rey Alfa, vendría a visitarla. Aunque ya se conocían, cada encuentro con él la llenaba de nervios y emoción.
Después de vestirse con unos jeans y una camiseta cómoda, Skyla bajó las escaleras y se dirigió a la cocina. Su madre, Silvia Delgado, una mujer de cabello castaño y ojos amables, ya estaba preparando el desayuno.
—Buenos días, mamá —saludó Skyla, dándole un beso en la mejilla.
—Buenos días, cariño —respondió Silvia con una sonrisa—. ¿Lista para ver a Wenner hoy?
Skyla asintió, aunque su estómago estaba lleno de mariposas. Wenner era todo lo que ella había soñado en un compañero: fuerte, protector y, sobre todo, la aceptaba tal como era, una omega sumisa.
Mientras desayunaban, su hermano Shaun entró en la cocina, seguido de su otro hermano, Theo. Los tres eran trillizos, pero cada uno tenía una personalidad distinta. Shaun era el más serio y responsable, mientras que Theo era el bromista del grupo.
—¿Nerviosa por ver a tu novio? —bromeó Theo, dándole un codazo a Skyla.
—Cállate, Theo —respondió Skyla, aunque no pudo evitar sonreír.
—Déjala en paz, Theo —intervino Shaun—. Hoy es un día importante para ella.
Skyla agradeció el apoyo de Shaun con una mirada. Después de desayunar, decidió salir a dar un paseo por el bosque cercano para calmar sus nervios. El aire fresco y el sonido de los pájaros la ayudaron a relajarse.
Mientras caminaba, se encontró con su amiga Rei Sterling. Rei era una omega sumisa como ella, pero con una personalidad mucho más explosiva.
—¡Sky! —gritó Rei, corriendo hacia ella—. ¿Lista para ver a tu alfa?
—Sí, aunque estoy un poco nerviosa —admitió Skyla.
—No te preocupes, todo saldrá bien —dijo Rei, dándole un abrazo—. Wenner te adora.
Skyla sonrió, sintiéndose un poco más tranquila. Pasaron el resto de la mañana juntas, hablando y riendo. Finalmente, llegó la hora de regresar a casa. Wenner llegaría en cualquier momento.
Cuando Skyla llegó a su casa, vio a Wenner esperándola en la entrada. Su corazón dio un vuelco al verlo. Era alto y fuerte, con cabello negro y ojos azules que parecían ver a través de su alma.
—Hola, Sky —dijo Wenner, sonriendo.
—Hola, Wenner —respondió Skyla, sintiendo que sus mejillas se sonrojaban.
Wenner se acercó y la abrazó, envolviéndola en su calidez. Skyla se sintió segura en sus brazos, como si nada malo pudiera suceder mientras él estuviera cerca.
—Te extrañé —murmuró Wenner, acariciando su cabello.
—Yo también te extrañé —respondió Skyla, cerrando los ojos y disfrutando del momento.
Sabía que, con Wenner a su lado, todo estaría bien. Juntos, enfrentarían cualquier desafío que se les presentara.
