Capítulo 7 Detente

-Disculpe señor, pero no puede entrar aquí- John ignoró al guardia de seguridad y entró a la cabina de vigilancia- Señor dije que…- Se quedó callado cuando vio un fajo de billetes aparecer frente a sus ojos- Cinco minutos- sentenció dejándolo solo.

El millonario miró monitor por monitor, cada rincón del hotel, cada pasillo, cada sala común, buscando a la mujer que lo traía loco. -Vamos… No te puedes escapar de mí tan fácil.-

Luego de un rato, finalmente la vio salir de una habitación- Planta baja- Murmuró tomando nota mental-

Allí estaba Florencia, con su cabello azabache recogido en una coleta prolija, sus mejillas rojas por el esfuerzo, lo que le daba un aspecto tierno, y su gran cuerpo cubierto por el uniforme.

John no pudo evitar imaginarla sin la ropa.

De repente, sus pensamientos impuros fueron interrumpidos. Un hombre robusto y alto apareció de espaldas a la cámara, muy cerca de la mujer. No pudo ver sus intenciones ni tampoco escucharlas, porque la imagen estaba sin sonido, pero el ramo de flores en su mano lo decía todo. Lo que lo enfureció aún más fue la expresión de incomodidad de Florencia, como si lo reconociera, como si no fuera la primera vez que ese idiota se acercaba tanto a ella.

John vio todo rojo.

“Voy a matar a ese tipo”

Estaba agotada. Sus pies latían dolorosamente, sus rodillas apenas podían soportar su cuerpo y su espalda pedía a gritos reposar en horizontal. Sabía que cambiar al sector de habitaciones comunes iba a ser una mala idea.

Eran más las habitaciones asignadas por empleado y por menos sueldo. Lo peor de todo era que los huéspedes solían dejar todo hecho un desastre y hasta, a veces, roto.

Con un profundo suspiro, cerró la puerta del último cuarto al final del pasillo que tenía esa mañana. Le tocaban cuarenta minutos de descanso antes de tener que ir al lavadero y terminar con la parte de ropa blanca y toallas antes de regresar y colocar todo en su lugar.

Iba a ser un día largo.

-Señorita Flor-

“Mierda, realmente no tengo la energía para soportar esto”

Florencia se giró y sonrió ampliamente, pero sus ojos no sonrieron- Buenos días señor Smith-

El hombre sonrió ante el reconocimiento y le entregó el ramo de flores que siempre llevaba a cada encuentro forzado- Fue un puñal en mi corazón descubrir que pediste el cambio de sector ¿Por qué? ¿Alguien te está acosando?- dijo furioso.- Puedes contarme todo…

Florencia quiso reírse. Los hombres como él eran el problema.

-No se preocupe, no hay ningún problema. Le hice un favor a una compañera, eso es todo- Mintió.

-Ya veo…No puedes escaparte tan fácil de mí eh…- dijo bromeando, pero Florencia apenas se rió- ¿Estás en tu descanso?- dijo acercándose más.

Intentó alejarse, pero el balde lleno de agua chocó contra sus pantorrillas. -Si, estaba por ir a mi descanso-

-¡Perfecto! Hay un nuevo restaurante al que quiero que vayamos juntos-

-E-Es muy amable señor Smith… pero…-

-Esta vez no voy a aceptar un no como respuesta- Dijo quitándole el aliento.

-Vamos, no creo que a tu jefe le moleste…- Dijo tomándola del brazo- Además, debería estar agradecido que tu eres el motivo por el cual siempre elijo este hotel por sobre los demás… ambos sabemos que no es el mejor. Tú lo haces mejor.

Florencia estaba aturdida, realmente intentó quitar su brazo, pero su cuerpo no respondió como quería- Espere, yo…

-La señorita dijo que no-

“Esa voz…” Pensó Florencia.

Ambos se giraron hacia la persona que interrumpió los insistentes coqueteos de Smith. El hombre la soltó como si lo hubieran atrapado en medio de un crimen.

-Connor-  Dijo el empresario al reconocerlo.

-Smith- Dijo John, quien también lo conocía. Después de todo, el mundo de los empresarios de su clase se podían contar con los dedos de una mano. Sabía perfectamente quién era ese viejo pervertido.

El hombre mayor lo observó con molestia, luego se giró hacia la joven- ¿Lo conoces?-

-Si- Dijo John. -No- dijo Florencia. Ambos al unísono.

-Veo que no te conoce. El que debería desaparecer eres tú- Sentenció el empresario.

Ambos hombres lanzaron chispas. Parecía que iban a matarse con tan solo una mirada. Lo que Florencia menos quería era que la despidieran por provocar que dos clientes vip se mataran en medio de un pasillo.

-Señores… Por favor, les pido que mantengan la calma- Suplicó metiéndose en medio.

Smith le sonrió, como siempre hacía- No te preocupes Florcita- Dijo y besó su mano- Si este hombre te molesta, me lo dices a mi y yo me encargo en persona…

Antes de que la joven pudiera quitarle ella misma la mano de las garras del empresario, fue John quien lo corrió a un lado y se interpuso entre ambos, tomándola del brazo como si fuera de su propiedad- Es de tí de quien se tiene que cuidar. Todos saben cuales son tus oscuros juegos sexuales. Con ella no te vas a meter.

-No sé de qué hablas.- Murmuró furioso.

Florencia se soltó del agarre de John y se alejó de ambos hombres. No queria saber de qué estaban hablando. -Disculpen, pero yo puedo cuidarme sola- Sentenció- Lo siento por todo esto señor Smith, espero que tenga una residencia tranquila- Dijo y salió apresurada por el pasillo.

Connor estuvo a punto de atacar a su nuevo contrincante, pero John pasó por su lado como si no existiera. Chocó con fuerza su hombro en señal de advertencia “No te metas con ella”

Florencia entró al ascensor y respiró aliviada, pero antes de que pudiera cerrarse la puerta, John puso la mano y entró, acorralándola contra el espejo.

-¿Ese idiota es mejor partido que yo?- Le recliminó con furia.

-¿De qué estás hablando?- Dijo tratando de ignorar la cercanía de sus cuerpos y el calor que conmenzaba a sentirse en el pequeño cuadrado.

-Aceptaste sus flores-

Flor miró el ramo en sus manos- No tienes derecho a decirme nada- Protestó.

-Rechazaste mi oferta ¿Pero por él lo harías gratis? Ya veo que tipo de…

No pudo terminar de hablar. Florencia le dio un cachetazo, uno sentido. El sonido retumbó en el ascensor. En el rostro perturbado de John quedó grabada su mano al rojo vivo.

Su mano ardió igual que todo su ser. ¿Quién se creía que era para insinuar que era una mujer fácil? Él no la conocía, no sabía por lo que estaba pasando.

Estuvo a punto de insultarlo, pero de pronto, recordó su lugar y entendió lo que acababa de hacer. Entró en pánico. Ya estaba hecho, iba a perder el trabajo- ¡Lo siento! Yo….-

No pudo terminar porque un beso fogoso la calló.

Fue un beso furioso, cargado de celos y posesividad. John la estampó contra el vidrio del ascensor que comenzó a empañarse por sus respiraciones calientes. El beso fue áspero y suave a la vez, sus manos pesadas y fuertes se aferraron a su cintura y apretaron su cuerpo blando, como si lo deseara, como si le gustara amasar su cuerpo.

Florencia estaba congelada en su lugar. ¿Realmente estaba pasando esto? ¿Realmente John Connor la estaba besando furiosamente?

John apoyó su mano contra el vidrio, desempañándolo con sus dedos que se deslizaron hacia abajo hasta tocar su rostro, como si temiera que se escapara. Presionó más su cuerpo y Florencia se sintió pequeña debajo de ese hombre. De repente no sintió sus inseguridades, ni siquiera pensó en eso, como si nunca hubiesen existido. Su mente solo estaba enfocada en el beso húmedo y caliente que le estaba nublando poco a poco la mente.

Las manos pesadas de John se movieron desesperadas por su cuerpo, rozando muy cerca sus partes más peligrosas. Por un momento creyó sentir que gruñía furioso por la ropa que le impedía ir más allá. Sus dedos rozaron su cuello desnudo, luego sus grandes pechos y bajó… y bajó hasta…De repente, Florencia tuvo un momento de lucidez y soltó el beso antes de que perdiera por completo el control.

-Esto no puede pasar…- intentó decir. Intentó explicar muchas cosas. Que ella no era una mujer para él, que era tan solo una empleada, que aunque parecía ser una mujer fuerte su corazón no podría soportar una decepción más, y por sobre todo… que era virgen y no quería que su primer avance fuera dentro de un ascensor.

-No sé qué demonios me estás haciendo… pero no pienso dejarte escapar.- John acunó su rostro entre sus manos, dispuesto a continuar con el beso.

-Detente…- dijo sin estar muy convencida.

El pitido del ascensor la asustó. Se alejó de él antes de que alguien los viera en esa posición difícil de explicar.

-Florencia…- Susurró.

Ella no se giró, aunque apenas podía controlar su cuerpo que pedía a gritos el toque de ese hombre.

Cuando el ascensor se abrió cruelmente y el comedor apareció frente a sus ojos, varias de sus compañeras se giraron y observaron curiosas, sin comprender que estaban viendo realmente.

-Aquí me bajo- dijo más alto de lo normal- Que tenga una buena estadia señor Connor- Dijo saliendo apresurada.

Creyó sentir que John intentó tomarla del brazo, pero estaba segura de que era su mente. Él jamás se arriesgaría. Un hombre como él jamás saldría públicamente con una mujer como ella.

La puerta del ascensor se cerró detrás de ella, dejando a John agitado y sabiendo que nunca volvería a ser el mismo.

Capítulo anterior
Siguiente capítulo