Capítulo 10 Obedecer

Merlina

Son las once de la noche y sigo pensando en sus dedos.

Eso es lo primero que admito cuando apago la luz del cuarto, el techo queda oscuro y ya no hay ninguna distracción disponible entre yo y los pensamientos que llevo evitando desde que salí de ese consultorio esta tarde.

Dos dedos, ...

Inicia sesión y continúa leyendo