Capítulo 24 Enojada

La tomo.

Camino hasta el banco donde está dormida y la coloco en su regazo con más cuidado del que debería necesitar para hacer algo tan simple.

Observo sus pestañas.

Sacudo la cabeza.

Cuando despierta la observo buscar en todos lados de dónde vino la flor, mirar el suelo, fruncir el ceño, concluir ...

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