Capítulo 50 Mía

Sin decir más nos adentramos a la ducha con todo puesto, el suéter y las bermudas y el agua caliente empapándolo todo, y él me miró con esa expresión de tenerme toda la paciencia del mundo aunque sus ojos ya no fueran exactamente de ese color, aunque en el borde empezara ese negro específico que era...

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