Capítulo 307 El triunfo, el banquero y el temido suegrito

Emma

Definitivamente esto estaba mal, muy mal...

Hacía exactamente dos horas que habíamos aterrizado en el aeropuerto de Ostende-Brujas gracias a ese maldito vuelo exprés que desde Zúrich a punta de amenazas de dimisión irrevocable y tácticas de negociación que ni los tiburones de Wall Street habría...

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