Capítulo 326 Dios mío... (La amenaza de la chancleta)

Emma

Jean-Luc se quedó congelado a medio camino de su berrinche, con los ojos abiertos de par en par.

—¿Don Carlos? ¿Ya lo conoces? ¡¿Me estás cambiando por el primer chofer que encontramos en la terminal?! —exclamó con una indignación tan teatral que rozaba lo patético, inclinándose hacia la ventan...

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