Capítulo 329 Una semana en Ñuñoa (o cómo sobrevivir al IDE en territorio enemigo)

Emma Ludwig

Después de casi ahogarme dos veces con la cazuela de mi madre, de escuchar las locuras del imbécil de élite sobre cómo iba a ser el mejor novio de la vida y comer una rica leche asada, que extrañaba más que a la vida misma, pensé que todo sería paz y calma, dormir la siestecita antes de ...

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