47. Testigo

La sexy Lamia hizo que el hombre desconocido se enamorara instantáneamente. Se acercó como si fuera a besarlo cuando de inmediato le agarró el cuello de la camisa y lo lamió.

—¡Wow! ¡Eres tan feroz, señorita! ¡Me gustan las fieras! —dijo felizmente.

El hombre comenzó a abrazar a Lamia y a acaricia...

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