Capítulo 19 - Cómo recibir una bofetada

Abrí los ojos lentamente para acostumbrarme a la luz del amanecer y moví los hombros, sintiendo el dolor. La niebla aún no se había levantado y se extendía como largos dedos artríticos entre los troncos de los árboles, desenrollándose cerca de las brasas del fuego.

Había dormido unas pocas horas, d...

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