capitulo 79

Su boca sobre la mía no despierta nada que no sea rechazo. Mi cuerpo se queda rígido, obediente solo porque mi mente me obliga a permanecerlo. No cierro los ojos. No quiero. Si lo hago, sé que no voy a resistir.

Ariel —o Saúl, o como quiera llamarse ahora— cree que me tiene. Cree que este es su tri...

Inicia sesión y continúa leyendo