Capítulo 2 CAPITULO 2
-Hola, buenos días. Soy la nueva asistente del señor Giordano.
-Sí, lo sé. El señor Giordano la espera. – Asiento y camino hacia su oficina, volviendo a sentir el nerviosismo de ayer.
-Vamos, Valerie, tú puedes. – Toco la puerta y escucho su voz gruesa diciendo "pase", así que tomo aire con fuerza empujando la puerta.
- Buenos días, señor Giordano. – Este se voltea y, cuando lo hace, su mirada se posa en mí, y peor aún, cuando con ella recorre todo mi cuerpo de arriba abajo con descaro, lo que me hace sonrojar.
-Buenos días, señorita Jones. Siéntese, por favor. – Me siento bajo su atenta mirada, pero me entran ganas de agradecerle por haberme contratado, así que lo hago.
-Señor Giordano, antes que nada, quería agradecerle por darme esta oportunidad. En serio, no lo voy a defraudar. – Me pongo más roja cuando de sus labios brota una media sonrisa que se le ve maravillosa en su rostro.
-Eso espero, señorita Jones. – Este se levanta y se dirige a la puerta. – Acompáñeme, la llevaré a su nueva oficina. – Me paro y él abre la puerta para que pase yo primero, haciendo que nuestros cuerpos se rocen un poco. Caminamos por el pasillo y luego él se detiene al frente de una puerta.
-Pase, señorita Jones. – La oficina es grande y tiene una preciosa vista hacia la ciudad.
-¿Le gusta? – Pregunta sin dejar de mirarme como si yo fuera su presa.
-Sí, está muy linda. Gracias, señor Giordano.
-En un momento le enviaré lo que tiene que hacer por correo, así que esté atenta a todo. – Yo asiento y luego él se va, dejándome para que me acomode en mi nueva oficina. Coloco algunas cosas que traje para decorar un poco el escritorio, ya que me gusta poner siempre mi toque personal. Al rato me llega el correo de mi jefe mandándome una lista de deberes, entre esos hacer algunos informes de no sé qué cosa. Salgo de la oficina para pedir explicación, pero su secretaria me detiene.
-¿A dónde vas?
-Necesito hablar con el señor Giordano.
-¿Sobre qué? – Qué mujer tan metida, pero necesito llevarme bien con ella.
-¿Cuál es tu nombre? – Ella me mira como si me hubiera salido otra cabeza.
-Sofía.
-Qué lindo nombre. Mira, Sofía, solo quiero llevarme bien contigo, no quiero problemas. Si no quieres que entre con el jefe, entonces explícame esto. – Le muestro el correo y ella lo lee.
-Ven, te ayudaré. – Al fin se suaviza, Sofía me lleva a unos archivos y saca varias carpetas y me las entrega. – Tienes que hacer un informe de estos archivos. Te voy a señalar lo más importante y con eso haces el informe. – Ella se sienta y comienza a señalarme las partes importantes.
-Bueno, parece simple. Gracias por la ayuda, Sofía. – Ella me dedica una sonrisa.
-No hay de qué, Valerie. – Cuando me voy a ir, ella me llama.
-Valerie, espera.
-¿Sí, dime?
-Quería saber si querías ir a almorzar con algunos compañeros de la empresa.
-Claro, me encantaría. – Entro a mi oficina y me pongo a hacer la labor que me mandaron a hacer. Al principio me complico por algunos términos que no sé, así que me toca buscarlos en el diccionario. Pero al final, logro completar el informe, así que me levanto y voy directo a la oficina del jefe.
-¿Señor Giordano? – No escucho nada, así que me tomo el atrevimiento de entrar a su oficina, pero fue un grave error.
me quedo horrorizada al ver varias armas encima del escritorio del señor giordano y este al verme se le pone la cara roja
-¿Qué mierdas haces aquí? - gritó colérico.
-Yo... yo... es que le iba a entregar estos papeles y nadie contestaba.
-¿Y por eso te da el derecho de entrar así? - comenzó a esconder las armas en un armario y luego me miró, pero hizo algo que nunca me esperé: me tomó con fuerza del brazo y me estampó contra la pared, haciendo que soltara un gemido de dolor. - Escúchame bien, señorita Jones, esto que acaba de ver no puede salir de aquí porque, de lo contrario, tendré que encargarme de usted. - Quedé completamente atónita con lo que me acaba de decir. ¿O sea que me matará si digo algo?
-Tranquilo, señor, yo no diré nada, pero no me mate. - Sentí su aliento demasiado cerca de mi rostro, pero tenía demasiado miedo para mirarlo a la cara.
-Más le vale, señorita Jones. Ahora, debe ese informe y lárguese de aquí. - Con manos temblorosas, le pasé el informe y luego salí disparada del lugar, con mi corazón a mil.
-¿Valerie, estás bien? Estás muy pálida. - Sofia me miraba preocupada.
-Nada, creo que se me bajó la presión, nada más.
-Ven, siéntate. - Me senté en una silla y ella me ventila un poco hasta que me siento mejor. - ¿Ya estás mejor?
-Sí, Sofi, gracias.
-Ven, vamos a comer. - Bajamos al restaurante de la empresa y Sofi me presenta a dos compañeros.
-Mira, Valerie, este es Lucas y ella es Luna.
-Un placer, chicos. Soy Valerie Jones. - Nos sentamos a comer, pero no dejo de pensar en lo que vi en la oficina de Dante. ¿Por qué tendría armas en su oficina? Y no eran cualquier arma, eran armas grandes.
-Hey, tierra llamando a Valerie. - Miro a Sofi y le sonrío. - ¿En serio estás bien? Estás como ida.
-Sí, lo siento, estaba pensando en cosas.
-Debe ser algún "noviecito" - dice Luna con una sonrisa traviesa.
-No, para nada. No tengo novio. - Cuando volteo, los ojos de Lucas se iluminan.
-Bueno, habrá que buscarte uno, Val. - Me río por su comentario, ya que no estoy interesada en buscar pareja, solo quiero conseguir dinero.
-Lo siento, pero por ahora no estoy en busca de novio. - Terminamos nuestros almuerzos y luego volvemos a nuestras actividades, aunque yo estoy muerta de miedo porque no quiero verle la cara a mi jefe. Estoy mirando unos correos cuando escucho el teléfono sonar.
-Empresa Giordano.
-Señorita Jones, venga a mi oficina. - Dante cuelga el teléfono y a mí se me enfría todo. ¡Ay, Dios, ya es mi fin!
